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    Cuidado de los pies después del verano: guía del podólogo
    Podología 27 de agosto de 2026 FIMES

    Cuidado de los pies después del verano: guía del podólogo

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    Revisado por el equipo de podología de Clínicas FIMES · Última actualización: agosto de 2026

    El verano es una de las épocas del año en las que más disfrutamos de nuestros pies… pero también una de las que más los castiga. Sandalias, caminar descalzos, piscina, playa, calor, sudor, largas caminatas y cambios de calzado pueden dejar huella.

    Por eso, la vuelta de vacaciones es un buen momento para revisar el estado de nuestros pies y recuperar algunos hábitos de cuidado antes de volver a la rutina habitual.

    En Clínicas FIMES te contamos qué aspectos conviene vigilar y cuándo puede ser recomendable acudir a una revisión podológica.

    ¿Por qué sufren más los pies durante el verano?

    Durante las vacaciones solemos modificar considerablemente nuestros hábitos. Caminamos más, utilizamos calzado diferente y exponemos los pies a ambientes húmedos y superficies que durante el resto del año apenas pisamos.

    Todo ello puede favorecer la aparición de:

    • Sequedad y descamación.
    • Talones agrietados.
    • Durezas y callosidades.
    • Rozaduras y ampollas.
    • Dolor en la planta del pie o en los talones.
    • Alteraciones en las uñas.
    • Hongos en piel o uñas.
    • Pequeñas heridas o lesiones.
    • Molestias provocadas por sandalias o calzado con poca sujeción.

    Algunos problemas desaparecen al regresar a nuestro calzado habitual, pero otros pueden mantenerse o empeorar si no se tratan adecuadamente.

    1. Revisa la piel de tus pies

    Después del verano es habitual encontrar la piel más seca, especialmente alrededor de los talones. La exposición al sol, el contacto frecuente con agua, caminar descalzo y utilizar sandalias pueden reducir la hidratación de la piel.

    Conviene observar si existen grietas, zonas excesivamente secas, enrojecimiento, descamación, picor o pequeñas heridas.

    La hidratación diaria puede ayudar a recuperar la elasticidad de la piel. En los pies suelen utilizarse productos específicos con componentes hidratantes como la urea, cuya concentración deberá adaptarse al estado de la piel.

    Es importante evitar aplicar crema entre los dedos si existe tendencia a mantener humedad en esta zona.

    2. No olvides revisar las uñas

    Las uñas también pueden sufrir durante las vacaciones. Golpes repetidos contra el calzado, caminar durante muchas horas o utilizar determinados zapatos pueden provocar pequeñas lesiones que inicialmente pasan desapercibidas.

    Presta atención a cambios como alteración del color, engrosamiento, desprendimiento parcial de la uña, dolor alrededor de la misma, uñas que comienzan a clavarse en los laterales o manchas oscuras después de un golpe.

    No todos los cambios de color o grosor significan que exista una infección por hongos. Una valoración podológica permite diferenciar entre traumatismos, alteraciones mecánicas y posibles infecciones.

    3. ¿Han aparecido durezas o callosidades?

    Las sandalias y el calzado abierto pueden modificar nuestra forma de caminar y aumentar la presión en determinadas zonas del pie.

    Esto puede provocar la aparición de hiperqueratosis, durezas o callosidades, especialmente en talones, zona metatarsal, laterales del pie y dedos.

    Eliminar las durezas de manera excesiva en casa mediante cuchillas u otros instrumentos puede provocar heridas. En consulta, la quiropodia profesional permite retirarlas de forma segura e indolora.

    Cuando son recurrentes, además de eliminarlas es importante estudiar por qué aparecen, ya que en ocasiones están relacionadas con la forma de apoyo o con determinadas características del calzado.

    4. Atención al dolor de talón o de la planta del pie

    Durante las vacaciones solemos aumentar considerablemente el número de pasos diarios. Además, muchas personas pasan de utilizar calzado deportivo durante el año a sandalias completamente planas o con escasa sujeción.

    Esta combinación puede provocar sobrecarga en diferentes estructuras del pie.

    Si después de las vacaciones notas dolor al levantarte por la mañana, molestias en el talón, dolor en el arco del pie, dolor bajo los metatarsianos o cansancio excesivo al caminar, conviene valorar su evolución.

    Si las molestias persisten durante varios días o aumentan con la actividad, una exploración podológica junto con un estudio biomecánico de la pisada puede ayudar a identificar su origen y establecer el tratamiento adecuado.

    5. Piscinas, duchas y vestuarios: vigila posibles hongos

    Las piscinas, duchas comunitarias y vestuarios son ambientes cálidos y húmedos en los que determinados microorganismos pueden proliferar con facilidad.

    Uno de los problemas más frecuentes es el conocido como pie de atleta o tiña del pie.

    Algunos signos que deben llamar nuestra atención son picor entre los dedos, descamación, enrojecimiento, pequeñas grietas, sensación de quemazón o mal olor persistente.

    Mantener los pies secos, especialmente entre los dedos, y utilizar chanclas en duchas y vestuarios comunitarios ayuda a reducir el riesgo.

    Si estos síntomas aparecen, es recomendable realizar una valoración antes de utilizar tratamientos por cuenta propia, ya que distintas alteraciones de la piel pueden tener un aspecto parecido.

    6. Recupera progresivamente el calzado cerrado

    Con la vuelta al trabajo también llega el regreso al zapato cerrado. Después de varias semanas utilizando sandalias, cambiar de repente a un calzado más rígido puede producir rozaduras o molestias.

    Antes de recuperar completamente la rutina:

    • Comprueba que el calzado mantiene una talla adecuada.
    • Evita zapatos excesivamente estrechos.
    • Revisa el desgaste de la suela.
    • Alterna diferentes pares de zapatos.
    • Utiliza calcetines transpirables.
    • Deja secar y ventilar correctamente el calzado.

    Si utilizas plantillas personalizadas, también puede ser un buen momento para revisar su desgaste y comprobar que continúan adaptándose correctamente al pie y al calzado.

    7. Retoma también el cuidado de los pies de los niños

    Después del verano comienza el colegio y vuelven los zapatos cerrados, las zapatillas deportivas y las actividades extraescolares.

    Los pies infantiles crecen rápidamente, por lo que es importante comprobar que el calzado utilizado antes de las vacaciones continúa teniendo espacio suficiente.

    Se recomienda vigilar especialmente zapatos que comienzan a quedar pequeños, desgaste desigual de las suelas, dolor durante o después del deporte, caídas frecuentes, cansancio al caminar o cambios evidentes en la forma de apoyar.

    Una revisión puede ser especialmente útil cuando existen molestias o dudas sobre la pisada.

    ¿Cuándo conviene acudir al podólogo?

    No es necesario esperar a que aparezca un problema importante.

    Puede ser recomendable solicitar una revisión si después del verano observas:

    • Dolor persistente.
    • Uñas encarnadas.
    • Durezas frecuentes.
    • Talones agrietados.
    • Cambios de color o forma en las uñas.
    • Sospecha de hongos.
    • Heridas que no evolucionan correctamente.
    • Alteraciones en la pisada.
    • Desgaste anormal del calzado.

    Las personas con diabetes, problemas circulatorios o determinadas patologías crónicas deben prestar especial atención al cuidado de sus pies y consultar ante cualquier lesión o cambio significativo.

    Septiembre, un buen momento para una revisión podológica

    Igual que después de las vacaciones retomamos nuestras revisiones, nuestra alimentación o el ejercicio, también merece la pena dedicar unos minutos a comprobar cómo han vuelto nuestros pies del verano.

    Detectar pequeñas alteraciones a tiempo puede evitar que terminen provocando molestias mayores durante los meses siguientes.

    En Clínicas FIMES realizamos valoración podológica, tratamiento de alteraciones de la piel y las uñas y estudio de las posibles causas cuando existen dolores o problemas relacionados con la pisada.

    ¿Tus pies también necesitan volver a la rutina?

    Si después de las vacaciones notas dolor, durezas, cambios en las uñas o simplemente quieres comprobar que todo está correctamente, solicita una revisión podológica en Clínicas FIMES.

    Pide tu cita y empieza septiembre cuidando también de tus pies.

    Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.